viernes, 13 de octubre de 2017

El yonki del metro


Bajar al metro es envolverte en un mundo sin cielo; tras el torniquete que un niño me enseñó como hackear esperan las escaleras mecánicas, que cuando no llevo prisa me dan la oportunidad de recrearme en la vista del hueco inemenso que envuelve a los andenes. Entrar dentro del metro ya es algo más físico, aceptar que el universo conocido se reduce a un tubo que te envuelve, y que lo que pasa dentro es toda la experiencia sobre la naturaleza y la humanidad que vas a experimentar durante unos minutos.

Y estará bien o no, pero da igual, porque no hay otra alternativa que compartir esos minutos con
gente que entra en tu espacio de seguridad, mientras tú intentas acomodarte lo más placenteramente posible en el suyo. En ocasiones lo de que alguien ocupe tu espacio es terriblemente literal como el codo que se apretaba entre mis costillas aquel día que el capullo que me tocó a mi derecha no quiso apartar la mitad del cuerpo que tenía retrepado sobre el reposabrazos, por lo que opté por echarle la espalda sobre el mismo, y así seguimos, costillas contra codo, durante varias estaciones. No sé cual de los dos fue más tonto, yo me reconozco bastante gilipollas y al bueno del invasor de espacio ajeno le reconocí ese tipo de desprecio por la comodidad ajena que a veces dan haber quedado con alguien y tener familia que pague tus facturas; pero estas son experiencias del metro.
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Hidden London

Una cita casi asegurada para aquellos que tengan que pasar más de unos pocos minutos encerrados en el traqueteo del vagón del metro son los pedigüeños, y tenemos que reconocer que permiten explorar muchas variaciones de la naturaleza humana. Los hay músicos, con animales, enfadados, bromistas, vendedores de cosas cada vez más variadas, animados y aburridos. Si el metro pasa cerca de un hospital probablemente te encuentres con algún pedigüeño tullido y no por casualidad, que es lo más triste, sino porque hay una mafia que los va distribuyendo por esas líneas. A veces se producen encuentros entre varios pedigüeños en un vagón, que se resuelven de forma amistosa o no.

Hay algo que le añade un grado de dificultad al asunto de viajar en metro y encontrarse con codos en tu asiento o pedigüeños que quieras rehuir, y es viajar con niños. En estos casos te vuelves más prudente, más cobarde, y encima tienes que intentar explicar lo que estás viendo a alguien que no puede entender qué pasa por la cabeza de quien te pide unas monedas. Y esto fue lo que me ocurrió el otro día con el yonki espondilítico con el que me crucé hace unas pocas semanas. Era del tipo de pedigüeños que dan miedo, pena y asco al mismo tiempo, y todo ello de forma tan brutal que no es posible disimularlo. Un hombre de unos cuarenta años, le calculé, que caminaba balanceando las piernas para equilibrar una espalda que tenía que llevar casi horizontal desde la cinura, muy seguramente debido a una espondilitis. Los ojos azules y caídos no podían desviar la atención la cantidad de verrugas claras que se acumulaban a los lados de la boca, muy desdentada. Iba vestido con lo que se puede esperar en estos casos, camiseta y vaqueros clareados por el sol y tanto uso. Lo más llamativo era la mancha de orina de los pantalones, el hombre se había meado encima y no era muy consciente de ello, como tampoco lo era de las verrugas de la boca ni probablemente del dolor que a otro le provocaría la desviación de la espalda.

Entró en el vagón entonando una letanía monótona sobre que necesitaba pedir para comer, y por un momento me llamó la atención que le entendía claramente, cosa que no espero de una persona que muestra estar tan consumida por las drogas. Avanzó anadeando entre los asientos. He comentado que había niños pequeños. En el asiento de enfrente una madre joven le dice a su hijo mayor, de no más de cinco años que es un hombre que está mal de la cabeza. Algo tiene que decirle para que se esté quieto. Yo le digo al niño que está a mi lado que es un drogadicto, y que pide para tirar un día más. ¿Para droga?, me pregunta el niño. Le respondo que tal vez para comer, pero pienso que qué más da para lo que pida, y no sé por qué me da igual su motivo, ni por qué no me pone en guardia este hombre, y ya he dicho que cuando viajamos con niños todos somos mucho más prudentes.

El yonki llega al fondo del vagón, unos chicos de poco más de treinta, otra vez mis cálculos, le dan unas monedas, con cuidado para que no se le caigan. Cumplido su objetivo el pedigüeño da media vuelta contra la marcha del tren, maniobra en la que casi se cae al suelo, y sin que le importe lo más mínimo anadea por la misma fracción de pasillo y sale por la puerta. Si no hubieran sido ellos, tal vez le hubiera dado algo yo, ese pensamiento de alivio cuando pasó a mi lado por segunda vez y casi me roza con esos pantalones cargados de meados. Giro la cabeza y le veo subir las largas escaleras mecánicas a buen paso a pesar de su espalda doblada, sorteando a la gente cansada que viene de trabajar.

¿Por qué se me ha metido en la cabeza este yonki?. Aparte del despliegue sin pudor de miseria humana ¿qué me llama tanto la atención de él?. Llevo semanas pensándolo, tengo al tío clavado. Creo que fue porque el hombre iba por sus monedas, para hacer su jornada, me da igual si para comprarse un bocadillo o una dosis. A pesar de su aspecto, sólo mostraba cansancio, ni rencor ni tristeza ni dolor ni ansiedad, sólo el cansancio de quien tiene que hacer una rutina que le aburre para tirar un día más. A pesar de la miseria que le consumía demostraba entender que estaba entre gente mucho mejor ue el capullo que me clavó el codo en las costillas. O tal vez no sea por eso, hay tantas cosas que pasan y que no tienen sentido, pero no olvido a ese hombre.

Y no sé, no sé qué puñetas hago yo contando la historia del yonki en este blog. Tal vez acabe rebotándolo al beta, que es por donde desfilan los animales de mi vida. Pero hay dos personajes que me persiguen este mes, este pobre drogadicto y los límites de la utilidad del concepto del perdón. Eso es lo que hacemos los que tenemos este tipo de blog en ocasiones, hablamos para olvidar. ¿Qué esperabais?.

Pero...otra cosa que me ronda son los dientes podridos de Shane McDowan. Otro misterio en el que me pierdo con gran cabreo por mi parte. Sé que no tengo la cabeza bien amueblada, pero ¿tener un cubo de vómitos en medio del salón?.Image result for dientes shane macgowan

Shane compone y escribe la música que yo no podré crear nunca. Y es un borracho que no queda tan lejos del yonki del metro.

¿Será que lo que se me clava en la cabeza es lo que explican en la leyenda del santo bebedor?. ¿La visión de dos tipos que simplemente aceptan lo que son, sin darle aires de tragedia?

No lo sé. Que nadie crea que tengo la múnima intención de explorar esos mundos, bastante vistos tengo a las prostitutas, clientes y drogadictos de la boca de metro por donde tenía que salir aquel día. Pero me quedé mirando al yonki del metro mientras el tipo se iba a lo suyo, sin haber dado la mínima muestra de que le importara nada su miseria, o que quisiera ocupar el espacio de nadie.



martes, 10 de octubre de 2017

¿Privatizar elefantes o deflines para conservarlos?


Resúmen para android:
Es una estupidez. Perdón… creo que no le he explicado bien, me parece que es una gilipollez.
Pero, la gestión privada de territorios que mantienen fauna salvaje hay que planteársela seriamente, porque sí está contribuyendo a la conservación.
Spoiler: unas cuantas pantallas de argumentaciones (y algunas fotos bonitas, y otras que no).

Me sorprendió la premisa de la pregunta, y de hecho hice un comentario para saber en qué consistía la iniciativa, cómo la habían desarrollado y quién, antes de que me pidieras que la respondiera María.
El caso, es que finalmente me he informado en esta página de wikipedia sobre los términos de esta propuesta.
Para quien no tenga conocimiento de la misma, como yo, se trata de una idea feliz, muy infeliz, que defiende que: la privatización de algunas especies de animales podría salvarlos de la extinción. La idea no pasa de ahí, porque no propone ningún término para llevarla a cabo, y es muy importante destacar que no define qué es privatización de animales, ni explica a quién le correspondería la propiedad privada de los mismos, ni argumenta seriamente desde el punto de vista de la conservación en qué forma ayudaría a salvar estas especies. Tan sólo da algunos ejemplos, referidos principalmente a elefantes en Kenia y Zimbawe en un periodo muy concreto de tiempo, en los que reduce todos los factores existentes a únicamente que en Zimbawe era posible la cría y venta de elefantes en esa época y en Kenia, no.
La idea tiene éxito en sectores de mentalidad económica liberal, y con la presidencia de Trump no me extrañaría que alcanzara los medios y la wiki más a menudo.
Dicho esto…me parece un chiste:
(Se abre el telón)
Oye Fulanito ¿a qué te quieres dedicar ahora que te aburres?; yo a decirle a la gente cómo tiene que conservar especies protegidas. Ah, vale, pero entonces tendrás que empaparte de un montón de información, porque tú de animales no tienes ni idea, que eres economista. No me hace falta saber nada de eso para decirle a la gente lo que tiene que hacer ¡porque soy economista! (se cierra el telón).

La conservación de animales tiene un problema prioritario: hábitat, hábitat y hábitat.
Para quien no lo conozca, el estudio de Van Hoven señaló que las acacias sometidas a sobreramoneo eran capaces de producir más tanino tóxico de lo normal y emitir señales de acetileno que alertaban a otras acacias, las cuales empezaban también a ser tóxicas. Y esto lo descubrió porque en una finca privada de Trnsvaal, Sudáfrica, 3000 kudus murieron sin que nadie supiera por qué, en condiciones esqueléticas y con sus estómagos llenos de hojas de acacia. En un trabajo muy elegante: Van Hoven explicó que los kudus tienen un sistema de ramoneo en el que van cambiando de árbol cada tiempo (y si recuerdo bien parece que eligen una ruta en contra del viento). Pero éstos animales encerrados en parques en la granja no podían ramonear como su instinto les dictaba, y tuvieron que comer contínuamente de las mismas acacias que acabaron envenenándolos.
Es sólo un ejemplo, para que os planteis que la protección de animales salvajes no es independiente de una buena gestión de sus territorios, sobre la que no sabemos mucho porque nadie se ha planteado seriamente en considerar al animal propiedad privada como forma de conservación. Cuando los animales han sido propiedad, los propietarios se han llevado este tipo de sorpresas.

Ahora vamos con los elefantes y sus problemas. Me he sorprendido, francamente, de que en algunas respuestas se hable de agentes económicos, pero no de ecológicos. Pues vereis, no por llamar agente económico, o propiedad, o producto a un elefante va a dejar de ser un animal enorme que come una barbaridad, que necesita recorrer amplias zonas, que normalmente atraviesan propiedades privadas y fronteras para alimentarse y que es objeto de caza por sus colmillos.
Si hablan de conservación, hablen de naturaleza, no vayan a caer en mi chiste.
Hoy en día hay menos de 725.000 elefantes en todo el mundo, según los datos del fondo Mundial para la Naturaleza. Otras estimaciones bajan esta cifra hasta 425.000. La causa del declive de la población mundial de elefantes es el apetito insaciable de los humanos por el marfil y la reducción de su hábitat. (Acerca de las especies de elefantes consultar Wikipedia, Elephant - Wikipedia. Las cifras sobre su número se explican en Vadebichos).
Así que decidme, ¿qué hacemos con (tirando muy por lo bajo) 300.000 elefantes de tres especies diferentes y dos continentes distintos?.
A alguien le cabe en la cabeza que sea factible su conservación a raiz de privatizarlos (?), y ¿cómo se hace?, ¿se les captura y se les mete en granjas valladas?…
Imaginémonos que capturamos 3000 y los criamos durante 100 años en algunas granjas elegidas, que son propiedad privada de unos cuantos adinerados iluminados, que consiguen sacarles un beneficio económico a la propiedad de los elefantes (seguramente a ellos se les ocurre cómo, no suframos por especular, porque el que está habituado a inventar negocios también tiene mucha imaginación, por ejemplo: puede ocurrírsele criarlos como ganado para la obtención de colmillos ¿por qué no?). En 100 años ¿qué quedará de tres especies de elefantes que son extremadamente singulares, que están adaptados a una forma de vida, que tienen su propia organización social, razonamiento, inteligencia y comunicación?.
¿Y qué hay de los hábitats que los sostenían, y en los que jugaban un rol ecológico importante?, ¿serán campos de golf?. ¿Y qué hay del resto de las especies?. ¿Y del equilibrio ecológico de las tierras que se dejarán a explotación privada?.
Imágen del Centro para fauna salvaje David Sheldrick, Kenya. Ellos saben bien la cantidad de tierra que deben tener para sostener sus elefantes huérfanos.
Un escrito que pueden leer sobre lo que se está intentando hacer para conservar a los elefantes lo cito acá: Esfuerzos de conservación por los elefantes
Esto es conservación amigos, y no me canso de repetirlo, lo podeis llamar economía o Pedro Pablo, pero al final lo que tenemos son seres vivos y hábitats, poned los pies en la tierra, o en el mar.

Hablemos de las ballenas.
¿Qué es una ballena?, pues quedándome con el sentido de la palabra en inglés, porque acabo antes, es: un cetáceo. Y resulta que hay más de 40 especies de cetáceos entre: odontocetos y misticetos, que se distribuyen por todos los entornos marinos de la tierra y también por algún río (List of cetacean species - Wikipedia, Whales - meet the different species).
Peor aún, prácticamente todas las especies realizan grandes desplazamientos, algunas tienen rutas de migración anuales que incluyen ambos polos.
Que me explique alguno de los liberales cómo podemos gestionar estos animales como propiedad privada (?). Que tengo ganas de reirme.
Porque lo que es seguro es que no se han planteado el cómo llevar a cabo su idea, y mucho menos en el mar, en un mar en el que los barcos pesqueros van equipados con GPS y hasta drones para perseguir a los atunes…
…¿cómo piensan que se puede proteger individualmente a cualquier animal por muy cetáceo que sea?.
¿De qué hablamos cuando hablamos de ballenas?.
Hábitat, hábitat y hábitat. Y prosperarán si las dejamos en paz.
A quien le interese lo que pasa con los animales cuando los humanos los dejamos en paz, que lea este artículo sobre Chernobyl: What happened to wildlife when Chernobyl drove humans out? It thrived | @GrrlScientist
En el caso de los elefantes, dejarles en paz es hacer la guerra al furtivismo. Y sobre ese coste económico sí debemos hablar.
Y hay grandes cantidades de hábitat en manos privadas, también hay hábitats muy importantes para el mantenimiento de ciertos ecosistemas y ciertas especies emblemáticas (como muchas fincas en Andújar, Jaén, primordiales para sostener lo poco que nos queda del Lince Ibérico, Lynx pardinus para los amigos) en manos privadas.
La gestión privada de la conservación es un asunto importante, tiene numerosas aristas (no es lo mismo Richmond Park en Londres, con los Ciervos que son propiedad de su muy británica majesty, que las fincas de Andujar que he mencionado, o que las fincas en las que Ted Turner que es uno de los iluminados defiende esto de privatizar animales, cría Bisontes Americanos a los que la prensa se empeña en llamar Búfalos). Esto es abordable e importante, pero ¿privatizar elefantes?…
¿Quiénes somos nosotros, y qué clase de soberbia tenemos en esta cultura occidental para pensar en privatizar elefantes?. ¿Voluntarios por favor para explicárselo a los pigmeos Pigmeos Baka?. Y sobre las ballenas…mejor reir para no llorar!.

lunes, 9 de octubre de 2017

Animales que pidieron ayuda a los (animales) humanos


Me gustan este tipo de historias porque denotan la extraordinaria capacidad de reflexión que muestran distintas especies, un ejemplo de inteligencia mucho más compleja de lo que la ciencia suele concederles. Dicho más llanamente, si un animal va a solicitar la ayuda de [animales] humanos, es porque tiene la facultad de comprender quién le puede ser útil; anticipar (cosa que muchos psicólogos y algunos zoólogos ponen en duda), y tomar decisiones vitales en función de esa anticipación. Cuando el ser humano se infla de autocompasión y mira a las estrellas preguntándose si hay más vida inteligente en el universo, en un ataque de intensismo al que somos tan dados, olvida que aquí hay más vida inteligente y que la tierra no es nuestra propiedad privada.
Aquí van algunos ejemplos:
  • Elefantes heridos por flechas envenenadas :
En septiembre de 2015, tres elefantes heridos por flechas envenenadas atravesaron largos kilómetros de savana hasta las inmediaciones del centro de fauna salvaje de David Sheldrick, en Ithumba. Lo más sorprendente es que la única conexión que tenían con este sitio es que uno solo de los tres machos heridos se había apareado con dos hembras que se criaron en dicho centro. ¿Cómo pudo saber este macho que allí le ayudarían?. ¿Por qué le siguieron los otros dos machos?. Nos queda mucho por saber sobre la capacidad de comunicación y razonamiento de los elefantes, mientras esta especie está soportando un acoso sin precedentes por el comercio ilegal de marfil.

  • Delfín atrapado en sedal de pesca:
En 2013 un delfín se acercó a un grupo de submarinistas con equipos de filmación, que incluían focos. El animal los rodeó varias veces, y finalmente nadó hacia uno de los hombres, exponiendo su flanco izquierdo a las luces de los focos para mostrar una aleta atrapada en sedal de pesca y con una herida debida a un garfio. Aguantó pacientemente mientras le cortaron el sedal y liberaron su aleta, lo cual tuvo que ser muy doloroso. No pudieron llegar a quitarle el gancho porque huyó antes.
  • Cuervo con espinas de puercoespín clavadas:
También en 2013, un video que se hizo viral mostraba cómo una mujer quitaba unas espinas de puercoespín de la cara de un cuervo. El animal se había posado en una valla y estuvo graznando durante más de una hora hasta que fueron a ver qué ocurría, y descubrieron las espinas.
  • Tiburón ballena enredado en una soga
El más sorprendente para mi, que no pensaba que esta especie fuera especialmente inteligente ni interesada en el contacto con humanos. En 2003 un tiburón ballena se acercó a un barco donde un grupo de amigos estaba pescando, en Sydney, Australia. El animal esperó un rato lo que despertó la curiosidad de los hombres que se tiró al agua y descubrió que tenía una soga enredada en el cuerpo. El tiburón aguantó pacientemente durante 20 minutos mientras le liberaban de la misma.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Epigenética para dummies. Consideraciones previas

Antes que nada aclaro que la dummy soy yo.

Para comenzar usaré una metáfora que he leído en muchas ocasiones y que creo que es la más útil en este momento, aunque cuando hable de cómo está empaquetado el ADN en las células será mejor compararlo con el origami, dado que las famosas hñelices de ADN están muy plegadas dentro del nñucleo de las células.

Seguro que habeis visto comparar los genes de un organismo con un texto en que está la memoria del mismo, su libro de recetas de cocina metabólica, y a la epigenética con los signos de puntuación y acentuación de ese texto. Es decir que las marcas epigenéticas vienen a reducir la actuación de algunos genes, o de una secuencia dada, y pueden a su vez hacer que otro gen funcione a tope (no cambian para nada el texto, el ADN o genoma, pero sí la forma de lectura y procesado del mismo).
Pensar en epigenética como en marcas epigenéticas es bastante efectivo, y lo asemeja en cierta manera a la forma de pensar en los genes (como unidades discretas, separadas entre si. Esto no es cierto pero es útil en este momento). Las marcas epigenéticas serían grupos metilos (CH3-) que se añaden a algún gen y también diversas modificaciones de la cromatina (una estructura de proteínas que es una especie de andamiaje sobre el que está insertado el ADN -a modo de un arbusto entrelazado con una valla de jardín- en el núcleo e la célula). Estas marcas, como sabes, hacen que determinados genes sean menos accesibles a las proteínas que los leen y codifican para formar proteínas u otros compuestos.
Pues bien, antes de continuar quiero comentar una de las cosas que más me ha desconcertado de esto de la epigenética después de leer unos cuantos trabajos científicos, artículos y ver videos sobre esta materia. A día de hoy se sabe que los mamíferos, ¡y por supuesto los humanos! (todavía me tropiezo con gente que niega que los humanos seamos animales, así está el nivel...), nacemos con forma -y no como una masa de células indiferenciada- gracias a que durante nuestra gestación ha actuado la epigenética además de la genética. Pero a la vez se afirma que se han encontrado pocos casos demostrados de transmisión de marcas epigenéticas entre generacioesn, y que en humanos no hay ningún caso demostrado. O sea, que la epigenética se hereda, pero no se ha demostrado que las marcas epigenéticas se hereden en humanos. Una contradicción bastante bestial. El origen de esta contradicción está en que se descarta lo que se sabe a ciencia cierta, que la epigenética actúa durante la gestación y es fundamental para que un óvulo se desarrolle a un ser multicelular dado; y se quiere demostrar la herencia de marcas epigenéticas centrándose únicamente en las que se sabe que adquiere un animal o una planta a lo largo de su vida, y transmite a su descendientes. Parece que los ivestigadores que trabajan en embriología -quedan pocos de estos- se oponen a este enfoque que deja fuera lo más espectacular e importante, y que a su vez los genetistas son los que más se centran en esta visión estrecha de la epigenética y su herencia.

Me gustaría que todo lo que estoy contando fuera más claro y resumido, con conclusiones más rápidas y rotundas, pero no puede ser porque es como si hubiera dos escuelas de pensamiento que no se dan cuenta hasta qué punto se contradicen entre sí. La de los investigadores médicos, sobre todo del cáncer, y la de los genetistas.
Los investigadores del cáncer, como Manel Esteller tienen una visión más pragmática del asunto. Según su punto de vista la epigenética se hereda (un ser humano nace con un molntón de epigenética que es propia de la especie, de su sexo, y de su población. en este asunto entro en otro mail si aguantas tanto rollo :)), y que me parece muy lógica porque si naces con ella, y si la necesitas para pasar de cigoto a embrión y de ahí a feto, para mi está claro que heredamos epigenética, y que la herencia de la misma es posible. Manel Esteller es el autor de No soy mis genes, que me he leído este verano. Es interesante pero me parece muy lioso. Volviendo a esta visión de la epigenética no hay que andarse con tantos remlgos haciendo experimentos muy meditados con ratones de laboratorio para demostrar lo que esta demostrado, y van más al desarrollo de fármacos epigenéticos. Dan por hecho que el medioambiente influye en el genoma y que esto lo puedes pasar a tus descendientes. En el libro de Esteller me he tropezado con un par de párrafos en los que afirmaba que si un carácter dado es útil durante un número limitado de generaciones se transmite epigenéticamente, y si lo es por más tiempo, genéticamente (nada de esto está probado, pero ellos ya han asumido esto).
La otra escuela de pensamiento es la de los epigenéticos que intentan establecer las causas de la epigenética y la transmisión de marcas epigenéticas. Estos intentan determinar cuando un carácter es completamente debido a la acción de una marca epigenética y hacen experimentos muy criticados para ver cuándo se transmite esa marca epigenética. Se olvidan de la embriogénesis no sé muy bien por qué, pero sospecho que al ser un proceso tan complejo en el que es difícil delimitar la separación entre genes y epigenética no les parece práctico meterse en estos asuntos. Así que se limitan a unos cuantos caracteres que se han visto en el laboratorio.
Creo que ambas escuelas cometen sus excesos, unos por ser tan entusiastas con la transmisión epigenética que casi parecen divulgadores de la new age, todo les parece epigenético y modificable; y los otros por descartar lo más obvio e importante para cualquier especie, lo que ayuda a cualquier organismo para nacer sano.
Lo digo porque cuando leamos cualquier artículo sobre epigenética y recordemos artículos que hayas leído antes, puedes ver que hay muchas contradicciones, y ello se debe al enfoque que se le quiera dar al asunto. Ojalá que los divulgadores se molestaran en explicar qué cosas han asumido a la hora de escribir que la epigenética se hereda o no, pero no lo hacen. Para mi ha sido bastante complicado llegar a entender no sólo que hay contradicciones sino por qué se producen.
Yo intento asumir el enfoque menos entusiasta porque es más útil para ver cómo se puede transmitir estas marcas epigenéticas de padres a hijos. Pero a la hora de ver cómo actúa la epigenética en un organismo es mucho más interesante el otro enfoque. Y de verdad que si te cansas de esto lo puedo entender  :D.

También creo que es importante hablar del reto que suponen los mamíferos a la transmisión de marcas epigenéticas, porque en las discusiones que se publican muchas veces aparecen estos conceptos mencionados. Los mamíferos sufrimos dos procesos de borrado de las marcas epigenéticas de nuestros padres antes de nacer, la primera es durante la formación de los gametos que darán lugar a nuestro cigoto (el óvulo y el espermatozoide) y la segunda durante las primeras horas/días de nuestro desarrollo embrionario. El primer borrado es increíblemente temprano, sobre todo en las hembras, porque una hembra mamífera nace con las células que darán lugar a los óvulos ya diferenciadas, el proceso de maduración ha comenzado y está suspendido hasta la pubertad. En los machos el proceso de maduración comienza en la pubertad. (Por ejemplo este trabajo está basado en este borrado: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3268583/)

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Un gráfico sobre las etapas de maduración de los gametos (los gametos son el óulo y el espermatozoide). Cuando nace una niña la célula que dará lugar a los óvulos ya ha comenzado a dividirse. Imagen tomada del blog biología para todos: http://biologia-para-todos-rig.blogspot.com.es/2012/07/espermatogenesis-y-ovogenesis-en-humanos.html


A pesar de ello, (y aunque puede ser un poco lioso ahora introducir este nuevo dato), los gametos (óvulo y espermatozoide) tienen marcas epigenéticas que son necesarias para el desarrollo de nuevo cigoto (se sabe por experimentos en los que se transfería el núcleo de dos óvulos o dos espermatozoides a un cigoto de ratón enucleado, y no se desarrollaba. Estos experimentos se realizaron en los años 80). Quiero mencionar esto ahora porque igual adelante me contradigo y hablo del borrado y después de las marcas del óvulo, y quedaría todavía más incompresible el asunto).

Entonces, hoy en día demostrar que un carácter es epigenético es complicado, los genetistas tienen el punto de mira puesto en los experimentos y trabajos que se publican al respecto, y a menudo repiten el experimento en condiciones distintas para demostrar que no es válido. Para que un carácter se "demuestre" que es epigenético y que se transmite a las generaciones posteriores tiene que pasar un análisis crítico bastante estricto, y es por eso que he querido centrarme en el gen amarillo agutí viable de ratón, que se sabe que se modifica epigenéticamente y que las marcas epigenéticas se transmiten por vía materna.

El gen agouti o agutí es un gen relacionado con la pigmentación de la piel o pelaje de los mamíferos (los humanos también tenemos este gen). Es decir que no es el único que produce la prigmentación, hay otros relacionados con este proceso, como los que inducen albinismo local que provocan manchas blancas en perros y gatos por ejemplo, pero el agutí tiene una característica muy especial y es que está relacionado con la obesidad en ratones. A partir de aquí me centraré en los ratones, que es donde se ha estudiado bien lo que pasa con los fallos del gen agutí.
Cuando falla el gen agutí se bloquea en los melanocitos de la piel los receptores de una hormona relacionada con la pigmentación, la MSH, lo cual lleva a que estos melanocitos generen pelo amarillo. En consecuencia los ratones son amarillo canario y muy monos.

Pero la msh también actúa en el hipotálamo produciendo bajada del apetito en determinadas circunstancias como cuando has comido bien, y durante la excitación sexual (con la que también está relacionada, es un link más largo que un día sin pan de la wikipedia, pero lo pongo sólo como indicativo de lo complejísimo que es todo esto). En consecuencia los ratones con el gen agutí defectuoso tienen menos receptividad a estas señales de hartazgo de comer en el hipotálamo, tienen tendencia a comer sin parar, a la diabetes tipo I, a la obesidad, y a desarrollar ciertos tumores o leucemia. en resúmen, tener el gen agutí averiado provoca que los ratones nazcan amarillos y monísimos pero es muy mala noticia para ellos, porque tienden a morir pronto y mal de las consecuencas de su descontrol del apetito.
Bien, sigamos, el gen agutí amarillo viable es una mutación del gen agutí, no un gen distinto, a pesar de que se le llame con un nombre especial. El gen agutí amarillo es tan malo que si un ratón tiene dos copias del mismo muere antes o poco después de su nacimiento:
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Así que los ratones amarillos que venos son ratones con una copia buena y otra mala, heterocigóticos para el gen agutí. Y hasta aquí lo que tiene que ver con la genética. 

Está claro que el gen agutía amarillo es un gen que ningún ratón quiere que actúe. Es parte de eso que los esudiosos de la epigenética llaman epi-alelos metaestables (un alelo es cada una de las dos copias de un gen que tenemos); los denominan metaestables porque son suceptibles a expresarse de forma diferente en individuos genéticamente idénticos en función de la regulación epigenética (al decirles epilalelos quieren remarcar esto más). De momento el concepto de alelos metaestables lo dejo aquí.

Los ratones de laboratorio son prácticamente idénticos genéticamente (no tengo ni idea de cómo lo logran, pero vamos que es como un producto garantizado, partimos de la base de ratones genéticamente idénticos). Pues bien, si durante un periodo de la gestación de los ratones con una copia agutía amarillo (el malo) el embrión ha tenido acceso a folatos, nace con esa copia metilada (se le añaden grupos CH3-) y silenciada epigenéticamente, el ratón nace marrón y se le llama falso agutí (es agutí amarillo pero parece agutí normal). Es decir que tiene la misma genética que otro ratón amarillo que no ha tenido acceso a esos folatos durante su gestación. 
Fig. 2. DNA methylation changes at the Agouti locus in the viable yellow agouti (A vy ) mouse are phenotypically detectable and environmentally in fl uenced. Littermates from the viable yellow agouti mouse strain are pictured. Coat color varies in these mice across a spectrum from yellow to agouti. The differences in coat color are due to a change in DNA methylation at the Agouti locus. The mice that harbor loci that exhibit a low level of Agouti methylation (for example, 0%) are yellow, while mice with a high level of DNA methylation (for example, 100%) appear agouti (brown). Treatment with BPA or folic acid can shift coat color distribution toward yellow or agouti, respectively. This coat color shift persists to the next generation indicating that the epigenetic change that occurs at the agouti locus is heritable (Morgan et al. 1999; Blewitt et al. 2006). Picture adapted from (Dolinoy et al. 2006). 
https://www.researchgate.net/figure/47620749_fig2_Fig-2-DNA-methylation-changes-at-the-Agouti-locus-in-the-viable-yellow-agouti-A-vy
Esto se puede complicar un poco más, porque si el acceso a esos folatos se produce en un momento muy tardío de gastrulación del embrión, unas células generarán pigmento normal y otras anarillo dando lugar al patrón "moteado" del gen agutí. Lo interesante es que tanto el amarillo, como el moteado, como el marrón falso agutí tienen la misma genética. (Esta es una foto que muestra ratones de las tres clases, dos con patrón moteado.


Hasta ahí es sencillo, si el ratón tiene acceso a deterninados alimentos -a través de la madre- durante su gestación, silencia el gen malo, lo cual es muy bueno para él.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Nadar de noche, de nuevo.




Nadar de noche, de nuevo, es sentir ese momento de vacilacilación.

Nadar de noche no es una decisión, es algo que se hace. En septiembre el relente del atardecer deja la arena cubierta de humedad. El rumor de las olas se calma justo en el momento de ponerse el sol. El olor a mar es mucho más denso una vez que la luz se deshace en jirones naranjas, violetas, bermellones, amarillos y blanquinos. Cuando las nubes se hacen opacas y grises y la claridad desparece el mar se hace mucho más presente. Es una pregunta. ¿Vienes?.

La ropa sobre la arena, el primer paso no se siente. Las olas lamen  los pies y sientes que te arrastran. Pero entonces llega la vacilación, ¿de verdad voy a sentir ese frío plateado?, la luna arranca reflejos rotos sobre las aguas. Es la aprensión, es pensar qué habrá bajo la cubierta del mar.

Nadar de noche también es saltar hacia el mar, el agua te envuelve y pierdes la sensación de peso en el cuerpo. Bucear, desplegando los brazos, sintiendo el empuje del agua, tiene mucho de volar. Pero de noche no ves aunque abras los ojos. Nadar de noche es aceptar. El agua deshace los rizos de mi pelo, se me pega cuando salgo a la superficie. Una vez pensé que el horizonte sería la calma, ahora en la noche puedo ver los barcos aproximándose al puerto. Cuando echo la cabeza hacia atrás el agua resbala por mi cara y vuelve a unirse al mar. Me extiendo, creo que puedo tocar todo lo que el agua alcanza. Me dejo flotar boca arriba, Nadar de noche es sentir. Y no pensar. No sentir que piensas.

Me giro, la corriente me arrastra. Tengo que dar unas brazadas para llegar a un punto más seguro. Nadar de noche es nadar. Como ya conté el septiembre pasado. Septiembre es nadar de noche.

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